
Para que Dodo
lo lea...
Ya tendré tiempo para llorar
Y buscar las dulces melodías
De la rima
Tendré tiempo para desconfiar de aquellos
Que lloran a un amor perdido
En las cercanías del mar
Tiempo para suplicar al cielo
Por tu pronto regreso
Tu tierna mirada
Tus manos inquietas
(Porque las inquietas son las manos, no tú)
Tendré tiempo
Para tenderme en tus brazos
Por las tardes venideras
Para soñar a ser Dios
Entre tu cabello
Tendré el tiempo que
Por ahora no aterra
En la distancia
Aniquiladora de mi
Torpe corazón.